Hace unos años, siendo estudiante, tuve la suerte de participar en una exposición colectiva que organizó en Bellas Artes uno de los mejores profesores de los que pude disfrutar: Luis Mayo.
El proyecto consistía en que cada estudiante conmemorase "algo", lo que el quisiera. Salieron aniversarios muy ocurrentes y poéticos como "Primer aniversario del día en que toqué la luna", "25 años desde mi primer beso", "tercer aniversario de mis agujeros", "homenaje al silencio", "25 aniversario de cuando las ranas criaron pelo", "27 aniversario de los recuerdos desvanecidos"...