¡Ya está aquí nuestra gitanilla sevillana!
Esta preciosidad de carboncillo es Neboa, es tan oscura que me ha costado hacerle las fotos porque desaparece, es como una mancha de tinta.
Neboa estaba en una perrera de Sevilla. Por lo visto había estado en una jaula y cuando la trajeron a Madrid no sabía jugar. La verdad es que los primeros días alucinábamos, nunca había visto una perrita tan buena. Estaba todo el rato enroscada en la camita, sin moverse apenas, cuando Tera intentaba jugar con ella la miraba sin entender nada.
¡Cinco días después parece otra! juega sin parar, corre por la casa, salta ¡y hasta da la patita! (bueno...un poco a voluntad)




